Coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

domingo, 28 de junio de 2009

El uno del otro..

Me gusta dormir contigo. Sentir tus brazos rodeándome, comentar lo que acabamos de hacer, mirarnos, reírnos, besarnos, acariciarnos. Me gusta sentirte a mi lado. Escuchar el sonido de tu corazón, ese mismo que quiere escapar de tu pecho a cada latido. Ver cómo te muerdes el labio inferior al perderte en mi mirada. Notar la calidez de tu aliento... la humedad y el calor que tu cuerpo desprende. Me gusta que tengas tu cabeza en mi pecho... tu respiración tranquila cuando al fin te duermes. Acariciar tu pelo cuando ese sueño se hace más profundo, y dormirme sabiendo que nuestro amor es infinito como el universo, sabiendo que somos el uno del otro.

lunes, 22 de junio de 2009

Quizá preguntas

¿Qué importa lo que dure? Lo único que importa aquí son los sentimientos. ¿Hacía calor verdad?O quizá no...Quizá fuese tu calor recorriendo cada parte de mí. Quizá fuésemos nosotros elevandonos a la cima ¿Qué cima? No existe ninguna, la cama se convierte en un infinito, un inmenso vacío, en un eterno que nos pertenece, y que llenamos a cada instante con besos, palabras que derriten, con caricias en la mejilla. Me pediste que te hiciera el amor, y míranos, compartiendo cariño en cantidades industriales, y eso me encanta...Quizá sean nuestras caderas chocando dulcemente al compás de nuestra respiracion. Quizá seas tu en mi interior. Quizá sea tu cálido aliento en mi cuello, tus labios rozando mi oído con palabras que nunca pensé que pudieran significar tanto. Hey, ¿Qué te pasa pequeñajo? ¿Por qué tu respiración se torna más fuerte?¿Por qué comienzas a gemir? ¿Por qué siento que eso hace que me muera de placer? No busco respuestas, sólo tus labios rozando los mios, como anoche rozaban nuestros cuerpos...

¿Eh? ¿Por qué ha terminado?¿Por qué no nos importa que haya acabado? ¿Por qué nos sentimos flotar? Porque lo que empezamos aún no ha terminado, porque todo el calor de tu cuerpo sigue haciendo correr la sangre por mis venas...Porque aún siento tu aliento...¿Y tú?

"Cada detalle de mi existencia te pertenece por completo"

domingo, 21 de junio de 2009

Posturas.

Estaba sentado en la silla del ordenador, y la cuestión era que quería buscar posturas por internet, pero no era sencillo hacerlo y al mismo tiempo, notar cómo cabalgabas sobre mí. Ibas incrementando la velocidad cada poco tiempo, y eso era un factor clave para que mi concentración se fuera a dar un paseo. Encontramos varias, y no tardamos mucho en llevarlas a la práctica. Las iré comentando, por supuesto (no lo haré seguido, así se mantiene la curiosidad del lector). Hubo una en concreto de la que te quejabas por no poder verme la cara, a pesar de ello, me parecía muy excitante. Te dije que te pusieras a cuatro patas, y accediste sin poner ningún impedimento. Era interesante, te cogía por las caderas y entraba dentro de ti poco a poco, hasta que empecé a ir más y más rápido, todo lo que podía. Me gusta notar nuestros cuerpos chocando, y me gusta poder cogerte del culo (es algo que me resulta terriblemente genial). A partir de entonces, te llamo Doña Posturas, y con muchísima razón, porque ya me lo dijiste...
... quieres sentirme en tu interior de muchas formas distintas.

viernes, 19 de junio de 2009

Tranquilos.

Te dije que íbamos a ver la televisión en plan "tranquilos", aunque al final resultó no ser del todo cierto. Estábamos abrazados, rodeaba tu cuerpo desde atrás, besando tu cabeza. Era cómodo. A pesar de eso, me vino uno de esos impulsos que no son sencillos de frenar. Mi mano se deslizaba por debajo de tu camiseta, subiendo, hasta llegar a tus pechos. Me gusta acariciarlos, me gusta juguetear con tus pezones, y eso a ti también te gusta. Suspirabas con fuerza, aunque esto no se quedó ahí. Bajé la otra mano hacia tu entrepierna, colándome por debajo de tu ropa interior, llegando hacia tu zona más íntima. Deslizaba mi mano suavemente, poco a poco, y tus suspiros se iban convirtiendo en gemidos, los cuales aumentaban al notar que mis dedos se infiltraban cada vez más en tu interior.
Me gusta que te estremezcas. Me gustan tus pezones duros. Me gusta tu humedad colándose entre mis dedos...

jueves, 18 de junio de 2009

Posesivos.

Tus ojos. Mis ojos.
Tus labios entreabiertos. Mis labios acercándose.
Tus manos. Mi cuerpo.
Tu cintura. Mis brazos.
Tus gemidos. Mis movimientos.
Tus pechos. Mi lengua.
Tu intimidad. Mis dedos.
Tu boca. Mi entrepierna.
Tus dedos. Mi pelo.
Tu pelo. Mi pecho...

lunes, 15 de junio de 2009

Más.

Tu cuerpo sobre el mío. Mis manos sujetándote, mientras el vaivén de nuestras caderas se pierde entre tus gemidos. Estos, cada vez son más y más fuertes, rápidos, no te doy tiempo a que sean de otra manera. Pídeme más. Vamos, dime que quieres más, y yo te lo daré.

domingo, 7 de junio de 2009

Inexplicable.

Es inexplicable. Estar sentado, y verte agachada entre mis piernas, notando tu aliento golpeándome salvajemente, el roce de tus labios, tu pelo cayendo sobre mi piel... sólo puedo mirar hacia arriba, morir de placer, y desear que no pares, que nunca pares, que sigas así toda la vida...

sábado, 6 de junio de 2009

Vida.

Bajo a la calle, y las nubes tapan el Sol. Era algo raro, llevaba varias semanas brillando con una intensidad asfixiante. Miles de huellas hundidas en el asfalto, miles de rostros sin nombre, miles de historias diferentes. Cuerpos guiados por hilos, cuales marionetas, pasan a mi lado con indiferencia. Todo es un tremendo baile de máscaras donde nadie sabe nada de nadie. En este enorme salón al que llamamos vida, cada paso resuena dejando eco, mas si no hay nadie alrededor para escucharlo, ¿quién puede decir que mis pies hayan rozado el suelo?

jueves, 4 de junio de 2009

No viene a cuento

Vivir una locura, solo el tiempo de una vida,
una noche que durará hasta que tengas aguante;
Juntos, quizá hasta el amanecer.
Pensábamos que no eramos tan hábiles, al parecer.
Sentir tus dedos en mi cuerpo, mi pelo sobre tu pecho.

No me siento capaz
aunque eso no viene a cuento,
tan solo quiero hacerte el amor en cualquier momento.

Vivir una locura,
sin sentir la amargura de despertar en una cama vacia.
Sin prisa, sin presion,
parece tocar el cielo a base de contacto entre nuestros cuerpos
descubrir lo ajeno, con las yemas de los dedos.
hasta parece el infierno, mientras descendemos por el abismo, lento, quema, somos de fuego.

No me siento capaz,
aunque eso no viene a cuento,
tan solo quiero hacerte el amor en cualquer momento.

Vivir una locura,
cadera sobre cadera, pecho contra pecho,
el roce de mis dedos en tu pelo,
el roce de tus besos por mi cuello.
¿Quién dijo pasión?
Esto es solo buena intención,
evitar el frio invierno de agosto, 3 PM

No me siento capaz,
aunque eso no viene a cuento,
tan solo quiero hacerte el amor en cualquier momento.

Sin mas, tu en mi interior, cuidado.
Sin mediar palabra el placer
sigue su ruta por nuestra piel.
Un geiser en plena erupción,
una cascada sobre nuestra cama.
¿Quien dijo pasión?
Tan solo toma de posesion

No me siento capaz,
aunque eso no viene a cuento
tan solo quiero hacerte el amor en cualquier momento.

Tumbados, se acabó, las palabras retoman su curso,
tus dedos sobre mis labios, mmm, rico rico.
Y si alguien tiene que reir,
almenos lo habré intentado.

Manos.

Tenías la mano colocada sobre tu tripa, y la mía estaba sobre la tuya. Nuestros dedos estaban entrelazados, jugabas con ellos, acariciabas mi piel con ternura. De repente paras, y noto cómo tu mano empieza a deslizarse hacia abajo, poco a poco... y la mía seguía sobre la tuya. Sigues bajando, con calma, como quien recorre un camino que desconoce pero por el que quiere seguir caminando. Llegas a la zona más íntima de tu cuerpo, ese cuerpo que quiero conocer mejor que a mí mismo, ese cuerpo que tanto placer me ha proporcionado. Noto el calor que desprendes, tu humedad, y me estremezco. Estar ahí, es en parte inquietante, aún así, te pregunto si puedo acariciarte. Me miras, y contestas que sí. Dejas mi mano libre, y empiezo a acariciarte con cuidado, recorriéndote con curiosidad, tal vez con demasiada curiosidad. Investigo, y me adentro más en tu interior. Siento mis dedos jugueteando dentro de ti, acariciando cada zona, estableciendo cada vez más un vínculo de confianza más fuerte. Sé que si me dejas hacer esto, es porque confías plenamente en mí. Sigo penetrándote con los dedos, sintiendo tus gemidos, notando la humedad de tu cuerpo aumentando. Recuerdo aquella vez que me comentaste lo de "es un grifo para que me corra". Estimulo esa zona con la yema de mis dedos, y cada vez gimes más y más fuerte, rozando la locura...
Tenía la mano colocada sobre mi tripa, y la tuya estaba sobre la mía...

miércoles, 3 de junio de 2009

Pañuelo.

Cojo un pañuelo morado, sé que te gusta el color. Estás desnuda sobre mi cama; aquello de que fueses mi esclava no se quedó en una simple tontería. Te digo que dejes las manos detrás de la espalda, y te ato el pañuelo sin apretar demasiado, para que no te haga daño. Me miras, esbozas una sonrisa, te la devuelvo. Me acerco un poco más a la cama en la que estás tumbada, y agarro tus piernas. Te miro, y empiezo a entrar dentro de ti, poco a poco. El choque de nuestras caderas es lento, muy lento, y el único sonido que se oye es tu respiración agitada, tus suspiros ahogados, el roce de nuestros cuerpos. Acaricio tus piernas, me gusta tu suave piel, parece nieve que se derrite bajo mis manos. Mis labios, completamente callados, sólo pueden desear fundirse con los tuyos. Freno, y me poso sobre ti, con mucho cuidado. Te quito el pañuelo y te abrazo, quiero perderme, quiero perder mi cuerpo en tu cuerpo, quiero seguir notando cómo te estremeces entre mis brazos, quiero seguir notando la humedad que desprendes... y así, continúo lentamente, mientras el silencio intenta escapar, dejando lugar al cariño que invade por completo toda la habitación..

martes, 2 de junio de 2009

Círculos.

Otra vez discutir, una nueva tontería, una causa que no lleva a ningún sitio, igual que siempre. Sólo círculos, caminar y caminar dibujando círculos con los pies, sin tener una salida ni un destino, sin llegar a nada, y cada vez más lejos, y cada vez menos cerca, cada lágrima nueva cae en este mar de dolor, a cada paso nos hundimos más y más, cada vez un motivo más lejano, cada vez una palabra más dolorosa, cada vez más es una vez menos...

Días de lluvia.

Iba caminando y lo pensaba. Quería felicitarte de alguna manera especial, mas no se me ocurría nada. La lluvia me estaba bloqueando los pensamientos, empapándolos, y eso no es algo que juegue a mi favor. Cogía tu mano, y notaba las gotas deslizándose entre ellas. Caminabas feliz, te gusta la lluvia, te gustan las tormentas. Muchas veces me he preguntado qué tipo de tormentas.
Te comento que deberíamos ir un poco más rápido, aunque no veo en ti ninguna intención de acelerar. A punto de llegar, siento la ropa pegada a mi cuerpo, y te miro. No soy el único, y eso es más interesante en ti que en mí. Saco las llaves, abro el portal, y entramos. Siento una presión en el pecho extraña, y no puedo evitar guiar mi mirada hacia tu cuerpo. Parece que a la tuya le pasa lo mismo. Subimos, abro la puerta, te invito a pasar, y ya dentro me quito la camisa, secándome el pelo con ella. Me observas, callada, con algunas gotas sobre tu rostro, procedentes de tu pelo. Lo pienso, y me gusta verte empapada. Cojo tu mano, y te llevo hacia la habitación. Te sientas sobre mi cama mientras yo busco algo de ropa en el armario, o más que en el armario, en mi selva botánica particular.
Después de revolver y revolver, siento tus manos pegadas a mi pecho, tus labios en mi espalda, tu cuerpo junto al mío. Me giro, y clavo mis ojos en los tuyos. Con una mano, acerco tu cintura a la mía, y con la otra te quito la camiseta. La lanzo lejos, muy lejos, no quiero saber nada de ella. Te miro, estás de pie, esperándome. Me agacho hasta ponerme a la altura de tu tripa, y te beso una y otra vez, bajando mis labios hasta que acaban rozando la tela de tus pantalones. Los desabrocho, y empiezo a bajarlos, mirando tus piernas, besándolas, acariciándolas. Me levanto un poco, y caminamos hasta la cama. Me tumbo y te pones sobre mí, tu pelo cayendo sobre mi pecho, frío. Tus labios buscando a mis labios.
Mírame. Tengo hambre, dame tus labios, dame tu cuerpo, quiero tenerlo todo de ti.
Pasas tu lengua por mi pecho, bajando, hasta que llegas a la cremallera de mi pantalón. Desde ahí, me mandas una mirada lasciva... me deseas, deseas que esté en tu interior, deseas que me corra dentro de ti. Yo también lo deseo, ya lo sabes.
Me bajas los pantalones, y vuelves a ponerte sobre mí. Me encanta sentirte ahí, sobre mi cuerpo. Mis besos desnudan tu cuello, blanco, suave, mientras mis manos te desabrochan el sujetador. Tienes los pezones duros, ahí está la ventaja de los días fríos. Me pego a ti, tus pechos junto a mi pecho, es una sensación de éxtasis, es una locura.
Mírame. Quiero dártelo todo, quiero que te vuelvas loca, quiero que pierdas el control junto a mí, quiero sentir tu humedad. Quiero jugar.


Con esto y sólo con esto, queda más clara la diferencia entre hacer el amor y follar. Por cierto, felicidades.

lunes, 1 de junio de 2009

Es...

Como un rayo de Sol cruzando las nubes en un día oscuro, el brillo de una gota posada sobre el pétalo de una flor. Es el suave olor de una rosa, es la lluvia mojando tu cuerpo. Es el hoy y el mañana, el ahora y el después. No existe tiempo que valga cuando aparece con su insaciable luz, alumbrando hasta el rincón más siniestro que se resista a ser iluminado. Es la brisa del mar acariciando suavemente tu pelo, es un susurro que complace, es una mirada que se mantiene. Es, y a su vez no es. Puede serlo todo y puede no ser nada, es el aire que se cuela por la ventana en un día caluroso. Es el cielo, es el infierno. Es un escalofrío por tu espalda, es un suspiro perdido en el viento. Es el regalo más grande que a un corazón se ofrece.
Porque una sonrisa tuya es...

Silencio

Palabras mudas robadas al silencio,
cuando sin dudarlo deseo tu aliento;
Silencios robados al atardecer.

Palabras ensordecidas por tus labios,
que sin pensarlo desaparecen
de mi pensamiento hipnotizado
solo brota silencio, actos inexplicados.

Huyen al saber que van a callar tus besos
sin dejar que busquen lo que desean saber.

Palabras mudas,
atraídas por oídos sordos
en el más pequeño rincón
donde se enredan los cuerpos
de la diminuta habitación.

Unidad

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.

Tu forma externa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima,
con esa indescifrable llamada de tus dientes.

Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mio, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.

"Espero que sirva como simple carta de presentación"

Ascensores.

Estás apoyada en la pared, tus piernas a mi alrededor, mis manos sujetándote. Pulsamos el botón de stop del ascensor, todo estaba perfectamente planeado, lo dejamos casi en la planta más alta, entre la puerta del último piso y el penúltimo. Habíamos colgado carteles de "no funciona" en cada puerta, todo era tan peligroso, que causaba una tremenda sensación de diversión.
Tus manos están alrededor de mi cuello, y me miras con un brillo especial en los ojos. Te muerdes el labio inferior, sonríes. Voy entrando dentro de ti poco a poco, mientras mi lengua recorre tu hombro izquierdo. Acelero, y empiezan a surgir gemidos de tu boca. Te sonrío, y sé que te encanta esa cara de pillo que tengo, como tú dices. Bajo mi lengua hacia tus pechos y empiezo a lamerlos, tus manos se aferran a mi espalda. Te miro, tienes los ojos cerrados, y sigues mordiéndote el labio, ahora con más fuerza. Fuera se oyen voces, voces que proceden de algún piso inferior. Alargo el brazo, y mantengo el botón de stop del ascensor, consiguiendo así que, aunque picaran, no obtuvieran ninguna señal de vida. Vuelvo a acelerar, y tus gemidos cobran fuerza, se mezclan y se funden con los míos, gritas, y ya no se oyen esas voces, sólo tus gritos. Cuando llega el momento, clavas tus ojos en los míos, apoyo por un momento mi cabeza sobre tu pecho, escuchando tus latidos, y tus manos se aferran con más fuerza a mi espalda, mientras tu boca deja escapar un largo gemido.

Después de aquello, nos vestimos, nos besamos, pulsamos el botón de la última planta y vamos bajando por las escaleras, quitando los carteles de cada puerta del ascensor. Mi mano está entrelazada con la tuya, y bajamos entre risas y miradas de complicidad. En el rellano del bloque, te acorralo contra la pared, y te miro. Tus mejillas están rojas, tu pelo está empapado, y a pesar de ello, me sigues pareciendo una niña buena. Me miras seria, fijas tus ojos en mis labios, y empiezas a besarme como nunca, con pasión, con ternura, con algo que me hipnotiza y me paraliza totalmente. Te acercas a mi oído, y me susurras: "Hay que repetir esto...".

Tardes.

Estabas seria. Y no me gusta que estés así, siempre hago lo posible para evitarlo, y lo sabes. Te digo que te pongas sobre mí, accedes sin decir nada, y me cuentas lo que te pasa. Sigo pensando que no deberías estar mal por ello, así que te abrazo con fuerza. No dices nada. Simplemente estás ahí, ausente, callada... de repente, no sé porqué, pero te giras y te quedas mirándome. Estás como... triste. Me miras los labios, y me besas. No sé cómo tengo que reaccionar, aún así te devuelvo el beso. Empezamos a besarnos sin parar, sin mediar palabra. Sólo el silencio comparte el sonido de nuestros besos en la habitación. Tu respiración se acelera, la mía te sigue, y de tu boca empiezan a surgir sonidos que me vuelven loco. Es normal, al estar sobre mi cuerpo debes estar notando algo. Me encanta, cada vez te aceleras más y más... aunque sigues sin decirme nada, sólo besándome con ganas, como si nunca más pudieses volver a hacerlo, tienes ganas de mí y yo tengo ganas de ti... tengo ganas de sentir tu lengua en mi boca o sobre mis labios, sin dejar que te bese, jugando conmigo. No contaré cómo siguió la tarde (porque creo que se puede suponer), aún así, sólo digo que muchas veces, el silencio expresa mucho más que todas las palabras del mundo.