Coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

domingo, 21 de junio de 2009

Posturas.

Estaba sentado en la silla del ordenador, y la cuestión era que quería buscar posturas por internet, pero no era sencillo hacerlo y al mismo tiempo, notar cómo cabalgabas sobre mí. Ibas incrementando la velocidad cada poco tiempo, y eso era un factor clave para que mi concentración se fuera a dar un paseo. Encontramos varias, y no tardamos mucho en llevarlas a la práctica. Las iré comentando, por supuesto (no lo haré seguido, así se mantiene la curiosidad del lector). Hubo una en concreto de la que te quejabas por no poder verme la cara, a pesar de ello, me parecía muy excitante. Te dije que te pusieras a cuatro patas, y accediste sin poner ningún impedimento. Era interesante, te cogía por las caderas y entraba dentro de ti poco a poco, hasta que empecé a ir más y más rápido, todo lo que podía. Me gusta notar nuestros cuerpos chocando, y me gusta poder cogerte del culo (es algo que me resulta terriblemente genial). A partir de entonces, te llamo Doña Posturas, y con muchísima razón, porque ya me lo dijiste...
... quieres sentirme en tu interior de muchas formas distintas.

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